lunes, 17 de abril de 2017

Manual para los Predicadores del Discordianismo

“Manual para los Predicadores del Discordianismo” por Lord Omar (Kerry Thornley), PRINCIPIA DISCORDIA 00065:



El ACERCAMIENTO SOCRÁTICO es la forma más exitosa de encarar a un ignorante. El Acercamiento Socrático es lo que llamamos exponer un argumento haciendo preguntas. Te acercas al desprevenido y simplemente le preguntas ‘¿Sabías que el nombre de Dios es ERIS, y que Él es una chica?’ Si el sujeto te responde ‘si’, entonces probablemente se trate de un colega erisiano, así que no tendría caso evangelizarlo. Si dice ‘no’ procede rápidamente con:

La AFIRMACIÓN CIEGA diciendo ‘pues bien, ¡Él es una chica, y Su nombre es ERIS!’ Observa sutilmente si el sujeto se muestra convencido. Si es así, tómale el juramento de admisión a la Legión de la Discordia Dinámica antes de que cambie de parecer. Si no parece muy convencido, continúa con:

El LANCE DE LA FE: ‘¡Pero debes tener fe! ¡Todo está perdido sin fe! Realmente siento lástima por ti si no tienes fe’ y luego añade:

La ESTRATEGIA DEL MIEDO, preguntándole con voz ominosa ‘¿Sabes qué les sucede a aquellos que niegan a la Diosa?’ Si el sujeto duda, no le expliques que los que niegan a la Diosa seguramente reencarnarán en unos preciosos Botones Mao que serán distribuidos entre los pobres en la Región del Batacazo (algo bastante malo, por cierto); simplemente menea la cabeza y, secándote una lágrima, procede con:

La TÁCTICA DE LA PRIMERA CLÁUSULA, donde señalas toda la discordia y confusión que hay en el mundo y preguntas ‘¿Quién crees que provoca todo esto, chico listo?’ Si él te responde ‘nadie, solamente fuerzas impersonales’ retruca inmediatamente con:

La EXPLICACIÓN MEDIANTE LA GIMNASIA SEMÁNTICA diciéndole que está absolutamente en lo cierto, y que esas fuerzas impersonales son femeninas y que Su nombre es ERIS. Si el sujeto permanece obstinadamente dubitativo, échale mano al último recurso:

El GAMBITO DEL SIMBOLISMO FIGURATIVO confiándole al sujeto que la gente sofisticada como él reconocerá que Eris es un Símbolo Figurativo de una Realidad Metafísica Inefable, que el Movimiento Erisiano es más parecido a la poesía que a la ciencia, y que si no se pone al tanto terminará reencarnando en un precioso Botón Mao que será distribuido entre los pobres en la Región del Batacazo. Luego suma la dirección del sujeto a tu lista de correo.



Foto gentileza de Historia Discordia


miércoles, 25 de enero de 2017

LOS SECRETOS ILUMINATI DEL OSCURO ARTE LLAMADO DUCDAME, LA MAGIA NEGRA Y LAS PALABROTAS por Robert Anton Wilson

LOS SECRETOS ILUMINATI DEL OSCURO ARTE LLAMADO DUCDAME, LA MAGIA NEGRA Y LAS PALABROTAS


Robert Anton Wilson

Traducción: Mazzu




¡Caray! Nunca fui tan aporreado con palabras desde que llamé “papá” al padre de mi hermano
– el Bastardo en Rey Juan Acto II, Escena 1 de W. Shakespeare

La gente a veces me pregunta: “Doctor Bandler, ¿tiene usted que usar ese tipo de lenguaje?” Y mi respuesta es “¡por supuesto, carajo!”
– Richard Bandler, Taller de Programación Neuro-Lingüística, Los Ángeles, 1999





El Dr. Harold Garfinkle, un sociólogo de la UCLA, ha escrito un libro entero sobre experimentos que demuestran que apenas se necesita arañar un poco las reglas locales para que los sujetos comiencen a mostrar desorientación, ansiedad, ira, pánico, delirios, – a deschavetarse o chiflarse, en lengua laica.

Incluso pararse con la nariz más cerca de la cara de una persona de lo que dicta la norma social de la conversación puede provocar una intranquilidad notable con notable rapidez; incluso puede desencadenar “pánico homosexual”. El Dr. Garfinkle hizo experimentos para demostrarlo.

Tratar a los padres de uno con la cortesía y la formalidad con la que suele tratarse a los terratenientes puede producir nerviosismos memorables, a veces con motivos para la intervención psiquiátrica. [para más experimentos, véase Garfinkle, Studies in Ethnomethodology, Prentice-Hall, NJ, 1967.]

Los datos de Garfinkle demuestran que los seres humanos en esta etapa primitiva de la evolución terrestre tienen tantos tabúes que no pueden recordar ni articular la mayoría de ellos; pero rápidamente se sienten fisiológicamente “perturbados” incluso hasta cuando alguna de las reglas parece ser temporalmente suspendida. Esta alteración puede derivar en lesiones graves o en muerte.

Así que, cuando me mudé por primera vez a Santa Cruz, la capital mundial de la Corrección Moral y Política, cometí el error de citar una rutina de George Carlin en una fiesta. Una línea de la cita dice, más o menos,

¿Por qué, por qué, por qué todas las mujeres que uno ve en las protestas anti-aborto tienen pinta de que nadie se las quiere coger en primer lugar?

Un psiquiatra que estaba de pie a mi lado me dijo amargamente “no me gustan las palabrotas”. Esto me causó una considerable confusión. Obviamente yo había violado un tabú local, pero no sabía cuál, y peor aún, nunca había considerado “coger” como una palabrota o una maldición. Me sentí como un tipo que sin querer entró a la rama local de Al Qaeda bajo la impresión de que había encontrado el Departamento de Registro del Automotor o – mejor aún – como un tipo que abre la puerta de su propia casa y encuentra a los Tres Chiflados en medio de un tiroteo láser con Darth Vader y la Madre Teresa.

Me siento agradecido con ese psiquiatra ahora, por supuesto. Reflexionar sobre cómo llegó a clasificar la palabra “coger” en la categoría de las maldiciones, me llevó a revisar todo lo que sabía sobre el arte y la ciencia de la maldición efectiva y sobre la magia negra en general. Los resultados de mis meditaciones aparecerán a medida que avancemos. [¡Gracias, Doc!]

Este tipo de rompecabezas o intríngulis sucede cada vez más en nuestro mundo postmoderno y multicultural, especialmente si viajas tanto como yo. Una ley sociológica y antropológica básica sostiene que toda cultura [y toda subcultura] tiene reglas de juego distintas en cuanto al habla y al comportamiento, y que cada una tiende a creer que sus propias reglas tribales representan la única forma “correcta” de interacción entre seres humanos. Entre los salvajes, uno debe aprender rápidamente el sistema tabú local o puede pagar con su vida por su ignorancia. Por supuesto, como Veblen señaló hace mucho tiempo, los Bárbaros Superiores no te quitarán la vida, sino sólo tu libertad; sin embargo, debido a que el confinamiento en una jaula causa mucho sufrimiento en todos los mamíferos, incluidos los humanos, esta amenaza aterroriza a la mayoría tanto como la amenaza de muerte.

Entre los Políticamente Correctos, las represalias leves a los quebrantadores de tabúes varían desde el asalto económico [denegación de contrato] a castigos crueles e inusuales [entrenamiento obligatorio de “Sensibilidad”].

Experimenté este fenómeno sociológico por primera vez cuando, después de tres años en Irlanda, realicé una gira de conferencias en los Estados Unidos. Descubrí que los sistemas de tabúes habían cambiado rápidamente en algunos lugares pero no en otros: ninguna ciudad de la gira me preparó para las reglas del juego de la ciudad siguiente. Por ejemplo, en Dallas seguían pensando que abrirle la puerta a una dama era señal de educación, pero en Nueva York les parecía un insulto, por lo tanto se me hizo necesario navegar con extrema delicadeza entre evitar abrirle la puerta a una dama o dejarla que le golpee groseramente en la cara.

Si uno entiende completamente el significado antropológico de lo anterior, sabe lo suficiente como para escribir un libro entero sobre magia negra. De lo contrario, siga leyendo. Voy a revelar la dinámica interna secreta de cómo lanzar una maldición verdaderamente nefasta – conocimiento previamente reservado sólo a los más grandes Adeptos del Arte llamado Ducdame[1].



Todos, en cierta medida, pensamos dentro de categorías “mágicas”. Los libros sobre antropología han vendido mejor que los otros libros de ciencias sociales porque arrojan tanta luz sobre nuestros propios tabúes tribales como sobre los de los llamados “primitivos” que retratan. Necesitamos entender la magia para comprendernos a nosotros mismos.

¿Qué queremos decir con Magia? Como Aleister Crowley, Epopte de los Illuminati, del 97mo grado de la Orden de Memphis y Mizraim, 33er grado del Rito Escocés, 10mo grado de la Ordo Templi Orientis, “Baphomet” para el profano y “Fénix” dentro del Santuario de la Gnosis, la Gran Bestia 666, etc. escribió:

MAGIAK es la Ciencia y el Arte de causar Cambios para que ocurran en Conformidad con la Voluntad. Ilustración: es mi Voluntad informar al mundo de ciertos hechos que son de mi conocimiento. Por lo tanto, tomo mis “armas mágicas”, pluma, tinta y papel; escribo “conjuros” – estas oraciones – en el “lenguaje mágico”, es decir, aquello que sea entendido por la gente que deseo instruir; llamo a los “espíritus”, tales como impresores, editores, libreros y demás, y los obligo a transmitir mi mensaje a esas personas.
Magiak, de Aleister Crowley, Weiser, Nueva York, 1997, pág. 126

En otras palabras, la distinción entre “Magia” y “comunicación” existe sólo en nuestras formas de pensar tradicionales. Los egipcios atribuían ambas invenciones a una sola deidad, Thoth, dios del discurso y otras ilusiones.

En el mundo existencial – en el continuo sensorial-sensual – Thoth todavía reina y el lenguaje todavía tiene Magia. Toda comunicación contiene hechicería y/o hipnosis, porque los humanos usan aullidos, gruñidos, ladridos, ronroneos, gargarismos, gorgoteos, etc. – ruidos de toda clase – para crear una “grilla” neuro-semántica proyectada sobre todo incidente y evento. Generalmente llamamos a estas grillas ‘lenguajes’. Literalmente “vemos” los incidentes y eventos sólo cuando se registran en esa grilla.

Si utilizo ciertas palabras que hacen que tengas ciertas reacciones neuro-somáticas previsibles, te he lanzado un hechizo. Te he encantado. Incluso te he maldecido. [¿Seguro que quieres saber más sobre esto?]

Mi método de hechizar, encantar, o maldecir puede no incluir los tambores y maracas tradicionales del chamán tribal, pero las leyes de la programación neurolingüística que rigen las transacciones no difieren. Una vez desencadené el escotoma generalizado, el pánico grupal de primates y el psicoclonismo en una loca secta llamada CSICOP simplemente ridiculizándola. Ellos se creían  Racionalistas, pero yo “mágicamente” los transformé en salvajes aterrorizados que actuaron exactamente igual a los antiguos reyes irlandeses que ordenaban la muerte de cualquier bardo que escribiera versos satíricos contra ellos. [Nada de aplausos, por favor.]

Para entender el lenguaje de la magia primero se debe entender la magia del lenguaje. Permítanme definir ciertos términos clave. Tal vez esto ayude a dispersar la niebla de la ignorancia y la superstición que ha cubierto este tema durante siglos.

Por continuo sensorial-sensual me refiero a todo lo que los seres humanos pueden experimentar, a diferencia de esas “cosas” (o no-cosas, o nadas) sobre las que sólo pueden hacer ruidos o hablar.

Ejemplos: [A] Puedo decir “si abres esa caja de dulces, encontrarás tres chocolates dentro”. Abrir la caja, en el continuo sensorial-sensual, rápidamente confirmará o refutará mi afirmación, ya que inevitablemente descubrirás que hay [1] menos de tres chocolates, [2] exactamente tres chocolates, o [3] más de tres chocolates. Los resultados [1] y [3] refutan mi afirmación; el [2] la confirma.

Pero [B] también puedo decir “al abrir a Dios en una investigación similar, encontrarás a tres personas adentro”, como de hecho dice la Magia Católica. Ninguna investigación del tipo sensorial-sensual puede confirmar o refutar esto. Los filósofos científicos generalmente describen tales afirmaciones [sobre cosas que están más allá de la confirmación o refutación]  como “sin sentido”. Sin hablar con tanta dureza, me atrevo a decir que no podremos desentrañar nuestra situación en el espacio-tiempo si habitualmente nos confundimos al mezclar declaraciones de tipo [A] con declaraciones de tipo [B]. Tal vez nunca alcancemos la Claridad Total [o el infinito], pero al menos deberíamos tener la capacidad de distinguir entre lo que los humanos podemos experimentar y aquello sobre lo que sólo podemos parlotear.

Distinguir entre estos dos tipos de enunciados parece necesario para mantener la cordura y sobrevivir, porque todas las formas de ilusión, delirio, histeria de masas, alucinación, etc., dogma, intolerancia, etc. nacen de esa confusión. Las personas que lanzaron gas venenoso en los subterráneos de Tokio, los nazis, los marxistas, las sectas locas como el Objetivismo, Heaven’s Gate, la Cienciología, el CSICOP, etc., representan algunos de los horrores y maldiciones que se desencadenan al mezclar las declaraciones de tipo [A] con declaraciones de tipo [B].

Todas las formas de Magia Negra dependen, pues, de confundir y mezclar estas dos clases: lo vivencial no verbal y lo no vivencial verbal.

Por campo neuro-semántico me refiero al total del vocabulario, la gramática,  la sintaxis, la lógica etc. mediante el cual un sistema de retroalimentación extremadamente rápido enlaza sinérgicamente los centros verbales del cerebro con los neuro-musculares, neuro-químicos, neuro-inmunológicos, neuro-respiratorios, etc. del organismo como-un-todo. En otras palabras, rechazo explícitamente no sólo la división verbal tradicional entre «magia» y «comunicación», sino también las divisiones igualmente ficticias entre «mente» y «cuerpo», entre «razón» y «emoción», entre «pensamiento» y «reflejo», etc.

Todas las palabras transmitidas como señales sonoras o visuales – ondas sonoras u ondas de luz – se convierten rápidamente en fotones, electrones, neurotransmisores, hormonas, reacciones coloidales, arcos reflejos, “marcos” condicionados o improntas, respuestas fisiológicas, etc., a medida que impactan en el organismo sinérgico total.

Leamos esto lentamente:

Todas las palabras transmitidas como señales sonoras o visuales – ondas sonoras u ondas de luz – se convierten rápidamente en fotones, electrones, neurotransmisores, hormonas, reacciones coloidales, arcos reflejos, “marcos” condicionados o improntas, respuestas fisiológicas, etc., a medida que impactan en el organismo sinérgico total.

La “percepción” consiste en una compleja serie de codificaciones y decodificaciones, a medida que la información se va transformando a sí misma a través de sucesivos subsistemas del organismo como-un-todo.

[Por favor relea las dos últimas oraciones.]

Nunca experimentamos “pensamientos”, “sentimientos”, “percepciones”, “intuiciones”, “sensaciones”, etc. Inventamos esas categorías después del hecho. Lo que experimentamos, nanosegundo a nanosegundo, consiste en continuas reacciones sinérgicas del organismo como-un-todo al medio ambiente como-un-todo, incluyendo las señales verbales entrantes de otros en la misma situación. Estas señales verbales entrantes también producen en nosotros reacciones del organismo como-un-todo que a veces culminan en una señal de retorno.

Eso parece una simple experiencia neurobiológica.

Pero supongamos que te apunto con un hueso chamánico de la muerte. O pronuncio una Palabra Mágica que te alarma y te aterra tanto como el simple “coger” aterró a aquel psiquiatra de Santa Cruz...



Nunca “sabemos” orgánicamente todo lo que sabemos teóricamente. Algunas de nuestras partes siguen siendo simiescas, infantiles, “ignorantes”, turbias, inerciales, mecánicas, etc.

Ilustración: consciente y volitivamente repítete que puedes distinguir la diferencia entre una “película” y la “vida real”. A continuación, ve a ver el  último clásico de terror/slasher rebosante de kétchup y presta atención a cuántas veces el director “mágicamente” te engaña para hacerte sentir sobresaltos reales, reflejos internos o externos de encogimiento, sequedad en la boca, agarrones [al asiento, al brazo de tu acompañante, etc.] u otros síntomas de una ansiedad menor pero real (diagnosticable por polígrafo) y un cortocircuito cercano al pánico, a veces lindando con el reflejo de nauseas.

Ilustración #2: con los mismos recordatorios conscientes y voluntarios sobre la diferencia entre las “películas” y la “vida real”, alquila un DVD de porno duro XXX. Observa cuánto tiempo tardan las respuestas fisiológicas en indicarte que al menos algunas partes tuyas han perdido la pista de esa distinción.

Para repetir un punto anterior, en la Programación Neurolingüística [PNL], el Dr. Bandler hace una distinción entre el “meta-modelo” y el “modelo Milton”. El meta-modelo, continuamente revisado, actualizado y ampliado, consiste en el conjunto de todas las declaraciones científicamente significativas disponibles hasta la fecha. Debemos revisar nuestro meta-modelo todos los días, manteniéndonos en contacto con otros en la misma situación. Ya que el Escenario del Universo siempre y sólo consiste en – como dijo Bucky Fuller – eventos aprehendidos de manera no simultánea [sinergias espacio-temporales coherentes], tal retroalimentación continua parece necesaria.

Si todo sucediera a la vez, conoceríamos la Verdad Absoluta de golpe: pero como los eventos del espacio-tiempo suceden de forma no-simultánea, necesitamos retroalimentación.

Por otra parte, el “modelo Milton”, que lleva el nombre del Dr. Milton Erickson, “el mayor hipnotizador del siglo XX”, consiste en el conjunto de todas las afirmaciones científicamente ‘sin sentido’ que “mágicamente” nos hacen sentir mucho mejor o mucho peor – o, en lenguaje ocultista, el conjunto de todas las bendiciones y maldiciones. [Los semánticos generales lo llaman el conjunto de todos los ronroneos y todos los gruñidos.]

Esto ser Magia Fuerte, bwana. Puedes matar a un tipo con estas cosas. Y, por supuesto, si tienes la compasión del Dr. Erickson, puedes sanar repetidamente a los aparentemente desvalidos.

Hace unos cuatro años, los doctores Ogden y Richards, en The Meaning of Meaning (El Significado del Significado), señalaron una distinción entre la denotación de las palabras y la connotación de las palabras.

En la denotación, cualquier palabra o grupo de palabras pertenece al meta-modelo si se ajusta a la prueba del modelo, a saber, si es científicamente significativa en el mundo vivencial-fenomenológico.

Y en la connotación, cualquier palabra o grupo de palabras pertenece al modelo de Milton si se ajusta a la prueba de ese modelo, a saber, una referencia científicamente sin sentido a nada en particular y todo en general, empaquetada para que nos haga sentir mejor o peor.

Nuestro principal problema, en el juego elemental de bendición y maldición llamado conversación social, reside en el hecho de que muy a menudo – muy, muy a menudo – la misma palabra puede tener denotaciones “objetivas” en el meta-modelo científico, pero también connotaciones neurosemánticas “emotivas” en el modelo mágico de Milton. En otras palabras, nos hipnotizamos a nosotros mismos, y unos a otros, con notable facilidad. En tan sólo unos minutos, un dogmático dedicado puede hacer que usted grite agudamente algo en la forma del Teorema de la Magia Primaria, que declara que cualquier incidente o evento no verbal encontrado y experimentado, “realmente” “es” el ruido o gruñido con el que elegimos etiquetarlo. [Un corolario sostiene que poner alfileres en un muñeco dañará a la persona que lleva etiquetada, y un segundo dice que lanzar dardos a una imagen del líder enemigo “ayudará a los esfuerzos de guerra”.]

Ilustración: mediante la reiteración persistente de las formas lógicas medievales, las personas anti-elección en el debate del aborto han hipnotizado a las personas pro-elección en regateos interminables sobre si un evento no verbal dentro de una mujer “realmente es” [el ruido o el gruñido preferido por mi bando] o si “realmente no es” [el gargarismo o gorgoteo preferido por el otro bando]. Dado que los diversos ruidos, gruñidos, gargarismos, gorgoteos, etc. no tienen referencias experimentales o fenomenológicas o existencialistas en el espacio-tiempo sensorial o sensual o instrumental, este concurso transcurre en el modelo de Milton, con cada bando tratando de hipnotizar al otro.



Pero, de manera aún más nefasta, esto tiene la estructura de lo que Watslavick llamó en Pragmatics of Human Communication “el Juego Sin Fin”. Este Juego – donde la palabra “realmente” “es” la no-palabra – proporciona gran entretenimiento y autoestima a aquellos a quienes realmente les gusta ese tipo de cosas; pero provoca sensaciones kafkianas y “pesadillescas” en el organismo como-un-todo entre aquellos que quieren salir del Juego y regresar donde el lenguaje tiene sentido, aunque sin embargo permanecen fascinados y “malditos” por la extensión aparentemente infinita del Juego Sin Fin.

El Juego Sin Fin comienza con el intento de decidir qué ladrido o aullido “realmente” “es” un evento existencial no verbal.

Nada de esto representa teoremas abstractos. El papel de la magia en toda  transacción lingüística tiene implicaciones muy concretas y estimulantes/aterradoras; verbigracia, el tris:

El caso bien documentado de un hombre literalmente asesinado por la maldición y el “hueso de muerte” de un chamán – The Psychobiology of Mind-Body Healing, de Ernest Lawrence Rossi, Norton, 1988, página 9-12.

El caso igualmente bien documentado de otro hombre, un paciente de cáncer, “milagrosamente” bendecido por la remisión y la recuperación debido a un placebo [con tumores reducidos a la mitad de su tamaño], y luego maldecido de nuevo a la condición crítica al conocer sobre las muertes de otros que recibieron el mismo placebo – mismo libro, página 3-8.

Robert Houdin, a menudo llamado el mejor ilusionista del siglo XIX, dijo una vez: “un mago es sólo un actor – un actor que sólo finge ser un mago".

Del mismo modo, lo que los antropólogos franceses llaman la participación mística [o incluso “unión sagrada”] – un estado supuestamente circunscripto a los “salvajes” – ocurre todos los días, en todas las ciudades modernas, en formas no patológicas, en nuestros teatros y salas de cine, y a través de nuestros TVs, VCRs y DVDs.

Este trance místico, en el que [por ejemplo] Laurence Olivier se convierte en “Hamlet” justo ante nuestros ojos, sólo muta a lo patológico si no podemos romper el hechizo – si continuamos viendo y refiriéndonos a Lord Olivier como Hamlet.

Aquí el modelo de Milton ha reemplazado al meta-modelo en el lugar espacial-temporal equivocado [territorio no definido como espacio de actuación]. La locura se encuentra un paso más allá.

Mi madre nunca dejó de odiar a Charles Laughton por el júbilo sádico que proyectaba en las secuencias de castigo de Motín en el Bounty. Nunca volvió a  mirar otra película con Laughton.

Orson Welles, con una considerable experiencia como actor e ilusionista, dijo: “he sido un falsificador de actuación toda mi vida”. Lo dijo en su última película[2], un falso documental sobre la biografía parcialmente falsa de un pintor totalmente falso – F For Fake, basada en una biografía aparentemente verdadera pero parcialmente falsa llamada, de manera aún más contundente, Fake! (¡Falso!)

Algunos de nosotros nos hemos vuelto posmodernos, nos guste o no. Como escribió el Poeta,

Vi a un hombre en la escalera,
un pequeño hombre que no estaba allí.
De nuevo, hoy tampoco estaba allí
¡Agh, ojalá se fuera!

Por supuesto, todos entendemos claramente que el hombrecito que “no estaba allí” simplemente “no estaba allí” y por lo tanto no puede irse, pero la estructura de la gramática indoeuropea nos fascina y nos encanta tanto que sentimos ilógicamente que el pequeño bastardo espeluznante debería irse, sólo para conformar a la sintaxis.

Quien habla en cualquier lengua da a luz bendiciones y maldiciones. Y allí donde los egipcios hicieron a Thoth el padre de la lengua y de la magia, los griegos hicieron a Hermes, su versión de Thoth, el dios de la lengua y el fraude.







[1] (Nota del Traductor) Una palabra absurda de una canción de Como Gustéis (acto II, escena 5) de William Shakespeare. Es definida como “una invocación griega para atraer a los tontos a un círculo”:

Quien quiera el bobo hacer,
si por ahí le da,
dejándose a la vez
fortuna y bienestar,
ducdame, ducdame, ducdame.
Tontos verá
de solemnidad
quien venga a este lugar.

[2] No la última película en la que actuó, sino la última película en la que tuvo el control como escritor / productor / director / actor